La expresividad de la vida humana es capaz de objetivarse, o sea se manifiesta en productos de la actividad humana, que está al alcance tanto de sus productores como de los otros hombres, por ser elementos de un mundo común. La realidad de la vida cotidiana no solo esta llena de objetivaciones, sino que es posible únicamente por ella, lo cual obliga a la interrelación con los semejantes aunque a veces resulte difícil.
Para la interrelación son necesarios los signos puede distinguirse de otras objetivaciones por su intención explicita de servir como indicio de dignificado subjetivo, los signos se agrupan en una cantidad de sistemas asi pues, existen sistemas de signos gesticulatorios, de movimientos corporales pautados, de diversos grupos de artefactos materiales y así sucesivamente, los signos y los sistemas de signos son objetivaciones en el sentido de que son accesibles objetivamente más allá de la expresión de intenciones subjetivas ”aquí y ahora”. Las objetivaciones comunes de la vida cotidiana se sustentan primariamente por la significación lingüística.
El lenguaje construye entonces enormes edificios de representación simbólica que aparecen dominar la realidad de la vida cotidiana como gigantescas presencias de otro mundo. El lenguaje es capaz no solo de construir símbolos sumamente abstraídos de la experiencia cotidiana, sino también de recuperar estos símbolos y presentarlos como elementos objetivamente reales en la vida cotidiana.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario